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La historia de España en los JJ.OO.: Sidney '00
Lo tuvo Jasikevicius. Si el base lituano llega a anotar aquel triple sobre la bocina que ponía fin a la semifinal contra Estados Unidos, no hubiésemos tenido que aguardar al Mundial de Indianápolis’2002, cita a la que la hasta entonces intocable NBA llegaba más que advertida. Todo eso España lo vio, pero desde la grada, pues terminó jugando por la novena plaza tras un descalabro con numerosas causas. A ver si se las contamos


El triple lanzado por Sarunas Jasikevicius pudo haber cambiado la historia (Foto EFE)

La última competición internacional de baloncesto del milenio y también la postrera con posesiones de 30 segundos. España acudía al SuperDome, la imponente obra de ingeniería (118 millones de dólares) diseñada por Philip Cox e inaugurada por Luciano Pavarotti, que iba a dejar de ser por unos días –concretamente, del 17 de septiembre al 1 de octubre- el hogar tanto de los Sydney Kings como de las Sydney Flames, para albergar una cita olímpica a la que España llevaba ocho años sin acudir. Mira que teníamos ganas…

Herreros era el único superviviente de Barcelona’92, ya que poco a poco se había ido reconstruyendo un bloque que llegaba a su máxima expresión el verano anterior en el Eurobasket de Francia’99, donde el botín (medalla de plata) inyectaba a toda la afición importantes dosis de optimismo de cara a estos Juegos, entre otras cosas, porque hasta ocho jugadores se mantenían en la expedición. A saber: Nacho Rodríguez, el propio AH, Alberto Angulo, Carlos Jiménez, Rodrigo De la Fuente, Iñaki de Miguel, Alfonso Reyes y Roberto Dueñas. A ellos, además, se unían los campeones de Europa y del mundo junior Raúl López y Juan Carlos Navarro, un joven Jorge Garbajosa en pleno crecimiento y el veterano nacionalizado Johnny Rogers (¿por qué no Pau Gasol?).

Vamos, que hasta el secretario de Estado para el Deporte, Juan Antonio Gómez Angulo, se atrevía a hablar de basket durante esos días: “ (…) Todavía recuerdo aquella gesta del equipo de baloncesto en los Juegos Olímpicos de 1986”. Tal cual.

El comienzo no pareció malo: 19-2 ante Angola (tercera presencia olímpica consecutiva, aunque ya sin Conçeiçao), con Rodríguez, Herreros, Jiménez, Reyes y Dueñas como quinteto inicial que ya nos sabíamos de memoria después de la extensa preparación. Aunque los africanos se acercaron en la segunda mitad (37-31), su desviada puntería en los lanzamientos triples (fallaron sus 15 primeros intentos, 1/18 al final) impediría mayores sustos y permitió que Lolo (“No ha sido un partido bueno, pero hemos logrado el triunfo y entrar en contacto con la competición. Esta victoria debe servir para soltarnos un poco más e ir cogiendo ritmo. Lo mejor es que nos hemos mostrado muy constantes atrás. Pero sí, tenemos que lograr estar más tranquilos y centrados en ataque”, diría posteriormente) utilizara a todos sus hombres, incluido Navarro, quien ya dejaba meridiana claro (7 puntos en 8 minutos) que no se iba a cortar en absoluto: “Ahora empieza lo bueno. Las emociones vividas estos días (por el desfile, el debut…) han sido muy fuertes, así que hoy he estado un poco nerviosito. Pero ya estamos metidos de lleno”.

Se equivocaba la Bomba, ya que en el siguiente choque nos llegaría el bofetón. Uno de los muchos. La nueva Rusia de la ‘era Kirilenko’ (siete cambios respecto al pasado Eurobasket) brilló de la mano del desconocido -al menos eso parecía para el equipo español- Tchikalkine (25 años ya, eh…), marchándose al descanso con la sonrisa puesta (28-38, 19 puntos del calvo). Luego sí, los jóvenes del 80 lo levantaron (+1 para España), pero igualmente se precipitaron después. 63-71.

Siguiente rival, Canadá. Que ya había avisado, por cierto, dejando en la cuneta a Argentina, Brasil y Puerto Rico en la fase de calificación y tumbando en su estreno al mismísimo anfitrión (90-101, después de ir perdiendo a mitad de contienda) con su columna vertebral –no, el Laker Rick Fox, que no acudió- en estado de gracia. Hablamos de Nash (15 puntos y 15 asistencias), Barrett (21 puntos) y Meeks (27 en 26 minutos). Mas nadie se dio por enterado. El base de los Mavericks controló el juego desde el principio, dejando las tareas de anotación para el citado Meeks y Guarasci. Palizón desde el salto inicial: 4-8, 8-16, 16-32… Todo muy matemático, como ven. Y menos mal que Jay Triano movió su banco y la cosa se pudo maquillar un poquito (77-91), aunque lo de permitir en un enfrentamiento clave que el oponente te haga un 61,5% en tiros de campo debería estar tipificado como delito.

Tampoco se antoja muy de recibo que el seleccionador se mosquee porque la prensa española sacara a la luz una reunión entre los jugadores, sin técnicos (que ocurrió, al igual que el año anterior en Pau y no pasó absolutamente nada), tras el doble descalabro. “Hace mucho tiempo que hay una caza y captura contra el seleccionador”, afirmó Sainz en la previa del duelo ante Yugoslavia (con las renuncias de Djordjevic y Divac más los descartes de Loncar y Gurovic), en cuyo análisis sí que acertó de pleno: “No se asemeja a una selección yugoslava, ya que no parecen contar con un tiro exterior de garantías”. Y es que, con Stojakovic lesionado, habían superado a Rusia (66-60, después de llegar con cuatro derrotas en la preparación) sin anotar un solo triple.

Sin embargo, ya conocemos la fuerza mental de estos tipos. La que le faltó a nuestro combinado cuando, con el partido apretado, el árbitro japonés Ishida convertía una falta sobre Navarro en personal en ataque del barcelonista, con posterior técnica al banquillo. Es decir, del posible 50-49 al real 47-53, golpe a todas luces suficiente para hundir a un colectivo cogido con hilos y a cuyos numerosos contratiempos se añadía ahora el del arbitraje. ¿Factura de la FIBA por liderar la ACB la rebelión de la ULEB? “Confío –respondía el de Tetuán- en que no sea así, pero si a la selección española la enjuician los árbitros por la Euroliga sería una golfada. El japonés es muy malo, pero peor es lo del lituano (Brazauskas), que le ha dejado hacer y deshacer”.

Eso sí, por oportunidades no quedaría. Otra más: ganando a Australia (apenas había vencido a Rusia y Angola) también se conseguía el billete para cuartos. Y quizá por esa cercanía del ansiado premio ante el apoyado anfitrión se disputaron los mejores minutos del torneo. Sólo diez (5-16), los necesarios para comprobar que si se movía el balón con tino, Rogers y Herreros lograrían excelentes posiciones de tiro. No obstante, con el rival andaban los dos mejores encestadores de la primera fase: Gaze y Heal. Por turnos, el veterano de 35 años remontó (22 puntos) y el rubio remataba (26). España, que llegó a ir perdiendo por 18 (finalmente, ‘sólo’ 91-80), se citaba de esta manera con China (empatada con Francia a dos victorias, quedaba fuera por su tropiezo ante los galos: 82-70) en la lucha por el desangelado noveno puesto.

Alonzo Mourning también se equivocó

“Somos el mejor equipo de baloncesto que se ha ensamblado jamás. Vamos a elevar el juego a otro nivel”. De tal guisa aterrizaba uno de los capitanes del erróneamente llamado Dream Team IV. La nómina de jugadores debía asustar en cuanto a potencial ofensivo (sólo Tim Hardaway 13.4, Steve Smith 14.9 y Jason Kidd 14.3 bajaban de los 15 puntos de media en la anterior temporada NBA) se refiere, pero las rotaciones de Rudy Tomjanovich (Vince y Jason, los que más jugaron en la primera fase, promediaban 20.0 minutos) impidieron continuidad alguna. Claro que el técnico de los Rockets posiblemente buscara, además de mantener a todos contentitos (que no es poco), alguna combinación para dejar de pasar apuros ante Lituania (victoria por 9, pero los verdes –sin Sabonis ni Karnisovas- tuvieron tiros libres para colocarse a 3 en el último cuarto) y Francia (+12 nada más). En su grupo, por cierto, les acompañaron a cuartos de final Italia (3-2, ¡¡¡ganaron a Lituania 50-48!!!), Lituania (3-2) y Francia (2-3), cruzados en el cuadro con Canadá (5-0. Sí, también vencieron a los ‘plavi’: 83-75), Yugoslavia (4-1), Australia (3-2) y Rusia (3-2), con el siguiente bagaje:

  • Estados Unidos, 85 – Rusia, 70. Clave: ninguna. Simplemente, tras el 2-12 inicial los americanos –sin ningún alarde, eso sí- se pusieron las pilas.

  • Italia, 62 – Australia, 65. Clave: la experiencia de Gaze (27 puntos), fundamental en el desenlace. Los transalpinos no dieron una desde lejos (3/19 en triples, por 6/11 de los ‘aussies’).

  • Canadá, 63 – Francia, 68. Clave: los suplentes exteriores franceses, Sciarra dirigiendo y sumando (17 puntos) y Dioumassi con su defensa sobre Nash (9 pérdidas). Precisamente Makan era una de las principales novedades de la convocatoria, donde se caían respecto a la anterior Abdul-Wahad, Digbeu y Ronnie Smith, los dos primeros con alguna acusación de racismo hacia el resto que levantó su sonora polémica.

  • Yugoslavia, 63 – Lituania, 76. Clave: que mientras los balcánicos carecían de directores de orquesta con un mínimo de carisma (Obradovic, Lukovski y Rakocevic), en ese puesto se encontraron con un tal Jasikevicius (18 puntos), aunque la verdadera masacre la firmó Einikis (26), pese a que don Zeljko –adiós al equipo nacional, que vuelve a coger ahora para otros Juegos- se había traído cinco pivots puros (Tomasevic, Tarlac, Jestratijevic, Drobnjak y Rebraca).


  • En semis nos esperaba una paliza y un final de infarto. ¿Alguien hubiese adivinado dónde se daría cada cosa? Ja, ja. Porque el paseo se lo pegó Francia a costa de Australia (52-76) a pesar de la baja de Bonato, lesionado ante los canadienses. Apenas le necesitaron habida cuenta de una manifiesta inspiración ofensiva (fundamentales los tres triples de Rigaudeau antes del descanso y Sciarra de nuevo como máximo encestador: 16 puntos), acompañada de solidaridad atrás. Justo de lo que adolecieron los yanquis, que después de superar un panorama sumamente opaca (80-80 a 43 segundos y Siskauskas anota solo un tiro libre de tres intentos, luego pierde el balón Masiulis y más tarde se produce un rebote ofensivo de McDyess) necesitaron implorar a todos sus antepasados campeones olímpicos, que no son pocos, para que aquel triple de Jasikevicius (85-83 en el marcador, a la postre definitivo, no entrase). ¡¡¡Uf!!!

    Con todo, los bálticos supieron levantarse para colgarse su tercera medalla de bronce consecutiva (magníficos Stombergas y Jasikevicius, 50 puntos entre ambos), aunque fuese a costa de amargar la despedida a Gaze (22 puntos, máximo anotador en sus quintos Juegos, con una media de 19.8), que se encontró sin ayuda alguna por el percance de Longley en semifinales y el bajón de Heal (2/9 en tiros).

    Quedaba, por tanto, el oro, que para nada se iba a reeditar sin la última ración de canguelo para los triunfadores (a falta de 4:26, un triple de Rigaudeau ponía el 76-72 en el marcador). En efecto, no sólo dejaron escapar rentas de 17 puntos en cada período, no sólo se pasaron nueve minutos anotando sólo de tiro libre (del 24-11 al 41-30, 17 seguidos), no sólo se atemorizaron ante el juego de los suplentes Sciarra, Palmer y Julian, sino que quienes tantos records prometían de nuevo se mostraron incapaces de superar los 85 tantos (75 Francia). Como en cuartos y semis. Ni siquiera el supermate de Carter (no pasa un día sin que alguien se lo recuerde al pobre Weis) consiguió desterrar la idea de que la revolución estaba muy cerca.

    España valora la cornada

    Antes superó, todo hay que decirlo, a China (cuarta participación olímpica consecutiva), a la que no dejó rebotear (38-21 para España) a pesar de contar con Ming (7 puntos, 5 rebotes, 4 tapones). Los mismos minutos que el gigante (29) disputó nuestro mejor jugador, Navarro (también eso quería decir algo), autor de 19 puntos habiendo comenzando sentado. A buen seguro que el escolta dedicaría, junto al resto, esta victoria (84-64) a Manolo Padilla, el eterno delegado que se despedía aquí con 551 partidos (¡y seis Olimpiadas!) a sus espaldas.

    También a él le aguardaban treinta largas horas de viaje con una primera escala en París, precisamente el lugar donde sólo unos meses atrás este mismo equipo había sido tan feliz. Sin embargo, esta vez la celebración quedaba sustituida por explicaciones. De los jugadores: “El equipo no ha llegado en buena forma” (Alberto Herreros). “¿Soluciones? No sé, quizá ir con más ilusión a la selección” (Juan Carlos Navarro). “Se está siendo muy injusto con Lolo. Un entrenador de su currículo… Ya le machacaron el año pasado, con la plata, así que ahora…” (Nacho Rodríguez). Y, sobre todo, del técnico jefe, al que había que preguntarle por muchas cosas:

  • Valoración: “Simplemente, lo hemos hecho muy mal. Nos ha faltado esa competitividad que hemos tenido otras veces. El partido contra Rusia nos marcó, no tanto que nos apalizara Canadá”.

  • Concentración larga. “Quizá sea la idiosincrasia del jugador español, que no admite estar fuera y concentrado tantos días. Pero lo que está claro es que, con tanto tiempo tras el final de Liga, había que hacerla. Los jugadores venían de estar 45 días sin partidos y había que poner una base física”.

  • Nivel real de España: “Puede que ni estemos en el segundo puesto de Europa, que lo conseguimos con un poco de suerte, ni tampoco en el que hemos ocupado en Sydney. Lo que está claro también es que son dos competiciones diferentes: en Europa conocemos bien a todas las selecciones y en los Juegos aparecen otras que no conoces tan bien, pero con mucho nivel, como Australia o Canadá”.

  • Expectativas de medalla: “Ahí el culpable soy yo porque sabiendo que el grupo era durísimo, me permití el lujo de decir que íbamos a por medalla. No lo dije por soberbia. Me lancé al ruedo y el toro me ha pegado una buena cornada”.

  • Su futuro: “Tenemos que reunirnos y decidir. Yo no voy a decir si quiero seguir o no porque sería presionar a la Federación, y eso no quiero hacerlo. De todas formas, mi futuro es lo que menos importa. Si la gente de la FEB cree que debo seguir, estupendo; si no, no pasa nada. El problema de los entrenadores nunca es tan acuciante como el de los jugadores”.


  • Y sí, en efecto, Sydney’00 se cepilló al seleccionador. Como Barcelona’92. Entonces, qué (por Atenas’04): ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? La respuesta, don Mario, ya mismo.

    Resultados y clasificaciones

    PRIMERA FASE

    GRUPO A

    Resultados
    Francia, 76 (38) – Nueva Zelanda, 50 (23)
    Italia, 50 (30) – Lituania, 48 (30)
    China, 72 (38) – Estados Unidos, 119 (60)
    Nueva Zelanda, 60 (30) – China, 75 (40)
    Estados Unidos, 93 (45) – Italia, 61 (35)
    Lituania, 81 (50) – Francia, 63 (35)
    Italia, 78 (32) – Nueva Zelanda, 66 (36)
    China, 70 (36) – Francia, 82 (31)
    Estados Unidos, 85 (47) – Lituania, 76 (41)
    Lituania, 82 (53) – China, 66 (42)
    Nueva Zelanda, 56 (32) – Estados Unidos, 102 (58)
    Francia, 57 (28) – Italia, 67 (30)
    Nueva Zelanda, 75 (33) – Lituania, 85 (36)
    Italia, 75 (40) – China, 85 (42)
    Francia, 94 (48) – Estados Unidos, 106 (59)

    Clasificación
    Equipo G P PF PC
    Estados Unidos 5 0 205 359
    Italia 3 2 332 349
    Lituania 3 2 372 339
    Francia 2 3 372 374
    China 2 3 368 419
    Nueva Zelanda 0 5 307 416

    Clasificados: Estados Unidos, Italia, Lituania y Francia.

    GRUPO B

    Resultados
    Yugoslavia, 66 (27) – Rusia, 60 (28)
    Canadá, 101 (48) – Australia, 90 (51)
    ESPAÑA, 64 (30) – Angola, 45 (22)
    Angola, 54 (29) – Canadá, 99 (50)
    Rusia, 71 (38) – ESPAÑA, 63 (28)
    Australia, 66 (28) – Yugoslavia, 80 (45)
    Canadá, 91 (53) – ESPAÑA, 77 (34)
    Yugoslavia, 73 (39) – Angola, 64 (32)
    Australia, 75 (47) – Rusia, 71 (30)
    ESPAÑA, 65 (30) – Yugoslavia, 78 (32)
    Rusia, 77 (45) – Canadá, 59 (35)
    Angola, 75 (43) – Australia, 86 (41)
    Angola, 65 (35) – Rusia, 88 (45)
    Yugoslavia, 75 (42) – Canadá, 83 (33)
    Australia, 91 (36) – ESPAÑA, 80 (40)

    Clasificación
    Equipo G P PF PC
    Canadá 4 1 433 373
    Yugoslavia 4 1 372 338
    Australia 3 2 408 407
    Rusia 3 2 367 328
    ESPAÑA 1 4 346 376
    Angola 0 5 303 410

    Clasificados: Canadá, Yugoslavia, Australia y Rusia.

    FASE FINAL

    POR LOS PUESTOS DEL 9º AL 12º
    Nueva Zelanda, 70 (37) – Angola, 60 (26)
    China, 64 (26) – ESPAÑA, 84 (46)

    CUARTOS DE FINAL
    Italia, 62 (27) – Australia, 65 (31)
    Canadá, 63 (23) – Francia, 68 (38)
    Yugoslavia, 63 (32) – Lituania, 76 (37)
    Estados Unidos, 85 (46) – Rusia, 70 (41)

    POR LOS PUESTOS DEL 5º AL 8º
    Canadá, 86 (36, 69, 76) – Rusia, 83 (43, 69, 76)
    Italia, 69 (33) – Yugoslavia, 59 (31)

    SEMIFINALES
    Australia, 52 (29) – Francia, 76 (44)
    Lituania, 83 (36) – Estados Unidos, 85 (48)

    POR EL BRONCE
    Australia, 71 (35) – Lituania, 89 (51)

    FINAL
    Francia, 75 (32) – Estados Unidos, 85 (46)

    CLASIFICACIÓN FINAL
    1. Estados Unidos
    2. Francia
    3. Lituania
    4. Australia
    5. Italia
    6. Yugoslavia
    7. Canadá
    8. Rusia
    9. ESPAÑA
    10. República Popular China
    11. Nueva Zelanda
    12. Angola

    LOS JUGADORES QUE SUBIERON AL PODIO

    Estados Unidos
    Shareef Abdur-Rahim, Walter Ray Allen, Vincent Baker, Vincent Carter, Kevin Garnett, Tim Hardaway, Allan Houston, Jason Kidd, Antonio McDyess, Alonzo Mourning, Gary Payton y Steve Smith.

    Francia
    Jim Bilba, Yann Jean Bonato, Makan Dioumassi, Laurent Foirest, Thierry Gadou, Cyril Denis Julian, Henry Crawford Palmer, Antoine Rigaudeau, Stéphane Risacher, Laurent Michel Sciarra, Moustapha Sonko y Frederic Jean Weis.

    Lituania
    Dainius Adomaitis, Gintaras Einikis, Andrius Giedraitis, Sarunas Jasikevicius, Kestutis Marciulionis, Tomas Masiulis, Darius Maskoliunas, Ramunas Siskauskas, Darius Songaila, Saulius Stombergas, Mindaugas Timinskas y Eurelijus Zukauskas.

    LA SELECCIÓN ESPAÑOLA
    Jugadores: Alberto Angulo, Rodrigo de la Fuente, Ignacio de Miguel, Roberto Dueñas, Jorge Garbajosa, Alberto Herreros, Carlos Jiménez, Raúl López, Juan Carlos Navarro, Alfonso Reyes, Ignacio Rodríguez y Johnny Rogers. Seleccionador: Lolo Sainz.

    Mateovic
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